Un postre clásico que destaca la suavidad y dulzor de la leche condensada, fácil de preparar y siempre delicioso.
Ingredientes (4–6 raciones)
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1 lata de leche condensada (o su versión desnatada, si se prefiere)
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500 ml de leche entera
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4 huevos grandes
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1 cucharadita de esencia de vainilla
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100 g de azúcar (para el caramelo)
Elaboración
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Precalentar el horno a 180 ºC.
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Preparar el caramelo: en un cazo, derretir el azúcar a fuego medio hasta obtener un caramelo dorado. Verterlo con cuidado en el fondo de un molde para flan, cubriendo toda la base.
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En un bol grande, mezclar la leche condensada con la leche normal y los huevos. Batir ligeramente hasta que quede homogéneo y añadir la esencia de vainilla.
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Verter la mezcla sobre el caramelo en el molde.
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Colocar el molde en una bandeja de horno con agua caliente (baño maría) y hornear 45–50 minutos, hasta que el flan cuaje pero conserve su cremosidad.
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Dejar enfriar a temperatura ambiente y luego refrigerar al menos 2 horas antes de desmoldar.
Sugerencia de presentación
Servir individualmente o en una bandeja grande, decorado con frutas frescas, virutas de chocolate o un poco de ralladura de cítricos para un toque fresco.